
TAWANTINSUYU
FRANCISCO PIZARRO
Y EL HANAN INKA
ATAWALLPA
1532 –
1533
MITOS DE LA
HISTORIA OFICIAL
HISPANÓFILA
|
*Asunción
Ontiveros Yulquila:
* yulquila49@yahoo.com.ar
PRIMERA PARTE
El
Perú es uno de
los países más
espectaculares del mundo
andino. Posee, por herencia
desde antes de 1532,
capital simbólico,
cultural, social y natural
genuino extraordinarios.
En pleno 2005 es uno
de los mayores exportadores
de oro de la región
latinoamericana. Corporaciones
norteamericanas, canadienses
y australianas succionan
sus recursos de metales
preciosos, a cambio
de contaminación
ambiental, corrosión
de pulmones, derrame
de la corrupción
por arriba y por debajo
de los niveles de riqueza
y de pobreza, montañas
y praderas carcomidas
por todo tipo de agujeros,
recursos arqueológicos
destruidos. Cuando un
viajero o turista preguntón
visita a la ciudad de
Cajamarca y desea apreciar
la realidad a través
de la información
de los “guías
de turismo” y
de los libros de la
historia de consumo
popular, se encuentra
con casi nada de producción
propiamente peruana.
La historia y los mitos
que se transmiten no
son de “propiedad”
peruana, no pertenece
al Perú, prolongación
del antiguo Estado del
Tawantinsuyo, como lo
define acertadamente
la meticulosa investigadora
y etnohistoriadora María
Rostowrowsky.
Un guía de turismo,
en un viaje desde el
centro de la ciudad
de Cajamarca hacia el
Este, para visitar Cumbe
Mayo donde se ubican
las tomas y los canales
de agua del periodo
prehispánico
y que enloquecen a cualquier
ingeniero hidráulico
contemporáneo,
expresa “Atawallpa
era bastardo y un impostor
aquí en Cajamarca...
estaba en guerra con
su hermano Waskar.
Cuando se pregunta específicamente
por Atawallpa, la respuesta
es: “Fue capturado
el 16 de noviembre de
1532 y ajusticiado el
26 de julio de 1533”.
A doce horas de viaje
en bus hacia el Norte
de la ciudad de Cajamarca,
se encuentra la ciudad
de Chota; una vendedora
de quesos del mercado
central municipal, de
ojos azules, cabellera
rubia y con rasgos aborígenes
rememora la historia
local: “Después
de matar a
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Atawallpa,
los españoles
vinieron aquí
a Chota; mataron a nuestra
gente y quemaron la
ciudad... porqué
habrán hecho
así no”.
Perú, desde la
perspectiva histórica,
es un país secuestrado
por la historia oficial
producida para propósitos
coloniales y de rapiña
de las compañías
“conquistadoras”
y del reino imperialista
de la católica
España, de los
siglos XVI al XIX.
PRIMERO: El 16 de noviembre
de 1532, antes de ponerse
el Sol, el Hanan Inka
Atawallpa concurría
al palacio gubernamental
de la ciudad de Cajamarca.
Había pactado
una cena fraternal y
amistosa con Francisco
Pizarro y su delegación,
atraído por la
curiosidad que por lo
general tienen la mayoría
los seres humanos que
ofician de huéspedes.
Para lo tawantinsuyanos,
los hombres montados
sobre caballos, uniformados
con armaduras metálicas,
armados con arcabuces
y ballestas, portando
un falconete liviano
y acompañados
por esclavos y perros,
eran wiracochas, es
decir extraños,
forasteros que llegaban
desde lejos. Francisco
Pizarro y sus secuaces
portaban en sus cerebros
y en soportes de papel
un plan definido desde
antes de la Capitulación
de Toledo (fechada el
26 de julio de 1529
y suscripta el 17 de
agosto del mismo año):
secuestrar al “emperador”o
al “rey”
del “Perú”,
exigir un voluminoso
rescate de oro, plata
y otros metales preciosos,
y avanzar progresivamente
la invasión hasta
tomar el poder político
del Estado víctima.
La cena entre Moctezuma
y Hernán Cortez
(1519) y el sangriento
secuestro del anfitrión
azteca era un modelo
paradigma a imitarse
en el Tawantinsuyu.
En Cajamarca, una semana
antes del 16 de noviembre,
Atawallpa había
autorizado a sus funcionarios
la entrega, a los “embajadores”
de Francisco Pizarro,
de un obsequio de llamas
y otros productos, como
también las instalaciones
del Tampu de la ciudad
de Cajamarca, para que
los visitantes cocinaran
la mejor comida de su
patrimonio culinario.
Atawallpa concurría
al encuentro acompañado
de una reducida delegación
de primera línea
y por distinguidas mujeres
en plan de una fiesta
de recepción
a los desconocidos viracochas.
Ya dentro del palacio
gubernamental del Tampu
y durante la cena, el
Hanan Inka Atawallpa
es sorprendido por la
acción del secuestro;
cayó en la trampa
delincuencial al igual
que Moctezuma ante Cortez
y sus secuaces. Las
tecnologías del
secuestro, la extorsión,
el rescate, el requerimiento,
la intimidación
mediante el “escarmiento
ejemplar”, la
quemazón en la
hoguera, el engaño,
el botín de mujeres,
la conversión
religiosa punitiva,
fueron herramientas
inquisitoriales esenciales
durante el proceso de
guerra de reconquista
de la península
ibérica que había
caído bajo el
dominio de los árabes
durante siglos. Atawallpa
secuestrado por Francisco
Pizarro y sus acólitos,
trastorna la realidad
del gobierno y de la
población altamente
disciplinada y cohesionada
del Tawantinsuyu. Todos,
desde la madre de Atawallpa,
los hermanos, el Urin
Inka Waskar, las mujeres,
los funcionarios, los
militares, los habitantes
en general debían
colaborar con los secuestradores,
para evitar la muerte
del Hanan Inka Atawallpa.
El verdugo o el guardián
de Atawallpa desde su
secuestro hasta su asesinato
era Francisco Pizarro,
nadie más; los
traductores, “martinillo”
o “felipillo”
eran simplemente dos
protagonistas de “intérpretes”.
Desde el 16 de noviembre,
al atardecer, hasta
la consumación
del asesinato, ocurrida
a mediados de 1533,
los secuestradores convivieron
con las muestras de
solidaridad y apoyo
de la población
del Tawantinsuyu hacia
Atawallpa. Desde los
cuatro suyus convergían
hacia la ciudad de Cajamarca
los cargamentos de oro,
plata y otros metales
preciosos, transportados
por centenas de personas.
Como siempre, un volumen
inesperado de oro enloquece
a todo ladrón;
quiebra la confianza
y genera la competencia
y la traición
entres los miembros
de la banda de ladrones.
SEGUNDO: Entre enero
y febrero de 1533, Francisco
Pizarro ordena dos comisiones
para acelerar la llegada
del oro y de la plata
a Cajamarca. La primera
delegación de
secuestradores encabezados
por Hernando Pizarro
(hermano de Francisco)
se dirige hacia Pachakamac
(Sur de Lima) acompañando
por Tupac Wallpa, hermano
de Atawallpa y militares
tawantisuyanos de primera
línea. La segunda
delegación presidida
por Hernando de Soto,
a mediados de febrero,
se dirige hacia el Cusco,
acompañado por
militares locales. Los
militares tawantinsuyanos
eran la “carne”
para “garantizar”
que ningún habitante
local tenga la ocurrencia
de rebelarse contra
los secuestradores:
todos debían
colaborar. En Jauja,
la delegación
de Hernando de Soto
se encuentra con la
de Hernando Pizarro;
ambos secuestran a Chalko
Chima y al Urin Inka
Waskar, quienes concurrían
a Cajamarca con un cargamento
de oro y de plata. Hernando
de Soto y su comitiva
trasladan al rehén
Waskar hacia el Cusco
para la extorsión
y el requerimiento de
rescates. En el Cusco,
los secuestradores e
invasores no “recibieron
beneplácitos”
de Manko Inka, sino
del propio Urin Inka
Waskar (rehén).
Por otra parte, Hernando
Pizarro se dirige a
Cajamarca con el rehén
Chalko Chima y con el
correspondiente cargamento
de oro y de plata.
Hernando de Soto y sus
cómplices, ingresan
a todos los palacios
del sistema de gobierno
del Cusco, recolectan
las mejores piezas de
oro y de plata a su
entera disposición;
ordenan guardar una
cantidad inmensa de
objetos de metales preciosos
y disponen que una guardia
tawantinsuyana las vigile.
Luego retornan a Cajamarca
con el secuestrado Urin
Inka Waskar y un cargamento
de oro y plata. A mitad
de camino, entre Andamarca
y Jauja, protegidos
por el poder disuasivo
de las armas de fuego,
asesinan premeditadamente
al Urin Inka Waskar
y sus familiares.
TERCERO: El 12 de abril
de 1533, arriba a la
ciudad de Cajamarca
Diego de Almagro (el
“viejo”),
con soldados, esclavos,
armas, pólvora,
caballos, perros, abundante
hambre de oro y de plata,
como también,
con bastante desconfianza
hacia Francisco Pizarro
y sus hermanos Hernando,
Gonzalo y Juan. Desde
principios de enero
el “viejo”
Almagro se encontraba
entre Tumbes y San Miguel
(primera “fundación”);
era el responsable de
las transacciones con
compañías
navieras, traficantes
de esclavos, comerciantes
de equino, de armas
y de pólvora.
El oro y la plata para
el pago de las adquisiciones
que administraba Diego
de Almagro provenía
de las tareas de rapiña
y del rescate que se
materializaba para lograr
la libertad de Atawallpa.
Desde México
hasta Panamá,
los “descubridores”
estaban desesperados
para ser parte de la
“conquista”
del Perú, atraídos
por oro y otras maravillas
que describía
el rumor de los españoles,
la mayoría analfabetos
y etnocéntricos
por sus convicciones
religiosas fundamentalistas.
“Dios” era
de ellos y estaba con
ellos; el oro y la plata,
los requerían
para ser ricos y para
que Carlos V, emperador
del “Sacro Imperio
Romano Germánico”
y de España y
Portugal, sostenga y
gane la guerra la contra
Francia de Francisco
I, los protestantes
y contra los infieles
turcos y moros de Túnez
y de Argelia.
El 14 de abril de 1533,
arriba a Cajamarca Hernando
Pizarro con 27 cargas
de oro y 2.000 de plata
(rapiñadas en
Pachakamac) y con Chalko
Chimac como rehén
(para evitar cualquier
movimiento contrario
a los invasores). Chalko
Chima había sido
secuestrado en Jauja
junto al Urin Inka Waskar.
Chalko Chimac es transportado
hacia Cajamarca en situación
de prisionero rehén,
teniendo como principal
verdugo a Hernando Pizarro.
El Urin Inka Waskar
es transportado hacia
la ciudad del Cusco,
también en calidad
de prisionero rehén;
por ello Hernando de
Soto puede desmantelar
fácilmente el
decorado de oro del
templo de Qoricancha
y de otros edificios;
depositar lo rapiñando
en lugares especiales;
ordenar una guardia
permanente para vigilar
el botín; y retornar
hacia Cajamarca con
su rehén Waskar
y asesinarlo a mitad
de camino (entre Andamarca
y Jauja), cumpliendo
el plan trazado con
Hernando Pizarro. Chalko
Chima por ser el principal
jefe militar del Tawantinsuyu,
siendo rehén
era utilizado como “carne”
para la extorsión
y se utilizado como
“chivo expiatorio”.
CUARTO: A partir del
14 de abril de 1533,
comienza a tomar cuerpo
la construcción
del “relato”,
y que luego será
leyenda mítica,
en el sentido que “por
indicación de
Atawallpa desde su cautiverio,
sus generales, dieron
muerte a su hermano
Waskar”. Con el
asesinato de Waskar,
con Atawallpa secuestrado
y con el compromiso
de dejarlo en libertad
una vez pagado el rescate
prometido, los invasores
administraban (a través
del miedo, la extorsión
violenta y la incertidumbre
del sistema de gobierno
y de la población)
el vacío político
del Tawantinsuyu. El
argumento de que los
hermanos Atawallpa y
Waskar “estaban
en guerra por el poder”
estaba en pleno proceso
de maduración,
para ser escrito con
la pluma del creativo
“cronista”
Francisco de Jerez,
secretario privado de
Francisco Pizarro.
A fines de abril de
1533, Hernando de Soto
arriba a Cajamarca con
abundante cargamento
de oro y de plata rapiñado
en la ciudad del Cusco.
“Confirma”
el argumento del ardid:
“que Waskar fue
asesinado por Chalko
Chima”
Al “chivo expiatorio”
Chalko Chima se le aplica
la clásicas tecnologías
de la inquisición
cristiana y española,
para amedrentarlo y
modificar su soberanía
psicológica mediante
la tortura. Diego de
Almagro (el “viejo”)
atropella a Chalko Chima
con su caballo; Hernando
de Soto prende la hoguera
del quemadero donde
sujetaban a Chalko Chima;
Hernando Pizarro apaga
la hoguera; Francisco
Pizarro inquiere sobre
el oro y la plata que
trasladaba hacia Cajamarca
el Urin Inka Waskar.
Si Chalko Chima declara
que Hernando de Soto
y Hernando Pizarro trajeron
las cargas y que asesinaron
al Urin Inka Waskar,
lo seguirán torturando:
prendiendo y apagando
la hoguera. Los invasores
no dejan que muera Chalko
Chima porque era indispensable
para cuando los gobernantes
del Tawantinsuyu hayan
completado el rescate
para la libertad de
Atawallpa, y para cuando
concurran hacia a la
ciudad de Cusco: mostrarlo
como testimonio mudo
y quemado “por
ser el autor de la muerte
del Urin Inka Waskar”.
QUINTO: Posteriormente,
Francisco Pizarro informa
a su rehén Atawallpa
que su hermano Waskar
estaba muerto, y, que
el autor material “era
Chalko Chima”.
La historia oficial
colonial asevera que
Atawallpa, desde su
cautiverio, dio órdenes
para asesinar a Waskar,
“que lo tenía
presionaro Chalko Chima”.
Así daba comienzo
la intriga y el desorden
en el sistema de gobierno
y sus relaciones entre
gobernantes y gobernados.
La dualidad del poder
político del
Tawantinsuyu estaba
siendo herida de muerte.
Los invasores creían
(y lo siguen creyendo
sus descendientes) que
el modelo del máximo
poder político
del Tawantinsuyo era
unipersonal, así
como el modelo del imperio
Romano o del Español.
CONTINÚA
EN LA II PARTE...
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