ABANDONADOS
A NUESTRA PROPIA
SUERTE
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Página12 Web
Por Pedro Lipcovich
UNA
VÍCTIMA DE LA
JUSTICIA
JANNETHE RUIZ
LIBERAN
A LA MUJER A LA QUE
LE MATARON A SU HIJITA
La madre detenida por
el juez Warley fue liberada
por “falta de
mérito”
tras estar dos semanas
en prisión. La
acusaban de dejar a
su hijita al cuidado
de la persona que la
mató a golpes.
El mismo juez que metió
presa a una mujer por
“abandono”
de su hija, asesinada,
la obligó a ir
esposada al velatorio
de la niña y
le impidió asistir
al entierro luego de
haber retenido durante
varias semanas el cadáver
de la chiquita, de dos
años; el mismo
juez, llamado Ricardo
Warley, dispuso ayer
la libertad de la mujer
“por falta de
mérito”.
“Nunca vi que
un juez causara tanto
dolor innecesario”,
comentó el abogado
que, como integrante
de un equipo de profesionales
voluntarios que asisten
a vecinos del Bajo Flores,
defendió a la
mujer, de nacionalidad
boliviana, quien trabajaba
en un taller de costura
14 horas por día
y dedicaba más
de la mitad de su sueldo
a pagar a personas que
cuidaran a sus dos hijas.
Ese equipo jurídico,
junto con profesionales
del CELS, evalúa
denunciar ante el Consejo
de la Magistratura al
magistrado. Una de las
principales acusaciones,
por “discriminación”,
consiste en “haber
retenido durante cuatro
semanas, sin ninguna
razón”
el cuerpito, pese a
que la autopsia se había
efectuado en las primeras
horas. La madre iba
al juzgado dos veces
por semana para reclamar
el cuerpo y en una de
esas visitas fue detenida.
Otra acusación
contra el juez Warley
consiste en que “primero
detuvo a la persona
y recién después
se puso a investigar”,
según un representante
del CELS.
Karina
Ruiz, de dos años,
hija de Jannethe Ruiz,
murió el 31 de
marzo, en la Villa 1.11.14
del Bajo Flores, mientras
estaba al cuidado de
Jannethe Gutiérrez,
a quien la madre le
pagaba cien pesos por
mes para que cuidara
a la chiquita mientras
ella trabajaba, de ocho
de la mañana
a diez de la noche,
en un taller de costura.
El 1º de mayo se
efectuó la autopsia,
que indicó “muerte
por asfixia”.
Como sospechoso del
crimen está detenido
Richard Ruiz, esposo
de Gutiérrez,
quien a su vez había
sido apresada el 4 de
mayo y luego quedó
en libertad.
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Jannethe
Ruiz tuvo que
ir esposada al
velorio de su
hijita y no la
dejaron asistir
al entierro. |
A
partir del 5 de mayo,
Jannethe Ruiz concurrió
al juzgado de Ricardo
Warley para retirar
el cuerpo de su hijita.
“El 5, en el juzgado
le dijeron que el cuerpo
no se lo daban porque
tenían que hacerle
la autopsia –cuenta
Federico Ravina, integrante
del Colectivo de Abogados
Enlace ¿Cuál
derecho?, que asiste
a la mujer–. Pero
la autopsia ya se había
hecho. Durante tres
semanas, ni le entregaban
el cuerpo ni le daban
explicaciones. Pedimos
hablar con el juez Warley,
quien, en presencia
de ella, contestó
que ‘con el cuerpo
tengo todo terminado
pero no lo voy a entregar
porque primero quiero
investigar a la madre’.”
La vez
siguiente, cuando, como
lo hacía dos
veces por semana, Jannethe
Ruiz volvió al
juzgado a reclamar el
cadáver de su
hijita, el juez subrogante
Roberto Ponce le informó
que, por orden de Warley,
quedaba detenida por
“abandono de persona
seguido de muerte”.
De inmediato la esposaron
y la llevaron a la cárcel
de Ezeiza. Los abogados
presentaron un pedido
de excarcelación,
que fue denegado. Warley
se tomó los diez
días hábiles
que le permite la ley
hasta decretar la libertad
“por falta de
mérito”.
La acusación
se basaba en un informe
pericial según
el cual la nena tenía
“fracturas no
tratadas, compatibles
con la posibilidad de
maltrato”. En
la investigación,
“presentamos pruebas
y testigos de que la
nena había sido
tratada por las fracturas
en el Hospital Garrahan
y en el Centro Médico
Culpina”, cuenta
Ravina, y pregunta:
“¿Por qué
el juez Warley no hizo
esa simple investigación
antes de detener a Jannethe
Ruiz? ¿Por qué
causar tanto dolor innecesario?
Nunca vi algo así
por parte de un juez,
y eso que he visto muchas
cosas”.
La mujer
trabajaba de 8 de la
mañana a 10 de
la noche en un taller
de costura. “Ganaba
500 pesos por mes, de
los que dedicaba 100,
más la comida
y los pañales,
para la mujer que cuidaba
a la nenita; otros 100,
más la comida,
para el cuidado de su
hija mayor, de seis
años, que va
a la escuela y es atendida
por Gladis Ruiz, tía
de Jannethe”.
Pablo
Asa, representante del
CELS, comentó
que “en este caso
entran en juego la pobreza
y la explotación
laboral: la madre fue
cuestionada por no haber
retirado en tiempo el
DNI de su hija, pero
trabajaba todo el día
y en ese tipo de trabajo
no dan días para
hacer trámites”.
Sólo
cuando Jannethe estuvo
presa el juez Warley
autorizó la entrega
del cadáver de
su hija; ella fue autorizada
a concurrir al velatorio
durante media hora,
esposada, y no se le
permitió asistir
al entierro.
Durante
los días terribles
que Jannethe Ruiz pasó
en prisión, “tratamos
de mantenerla a salvo:
para que no la maltrataran
en la cárcel,
por el tipo de delito
de que era acusada,
y porque temíamos
que en una situación
tan atroz pudiera dañarse
a sí misma. Tuvimos
ayuda del Programa Nacional
Antiimpunidad del Ministerio
de Justicia y estamos
gestionando la ayuda
del Servicio de Asistencia
a la Víctima
de la Ciudad de Buenos
Aires”.
El
CELS y el Colectivo
Enlace estudian la posibilidad
de acusar al juez Warley
ante el Consejo de la
Magistratura, “por
haber detenido a la
mujer antes de hacer
ninguna investigación”,
subrayó Asa,
y “por haber retenido
el cuerpo sin necesidad
durante varias semanas”,
fundamentó Ravina.
Y destacó: “Buscamos
una garantía
de que esto no se repita:
lo que le pasó
a esta mujer no tiene
que pasarle más
a ninguna otra”.
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