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LA
TELEBASURA:
UNA LUCHA ENTRE
ÉTICA
Y ESTÉTICA |
Por:
Susy Diab Linale
El
término tele
basura, muy usado desde
la pasada década,
se caracteriza por una
forma de hacer televisión
donde el morbo, el sensacionalismo
y el escándalo
son explotados como
palancas para atraer
a la audiencia.
Capaz de concitar grandes
masas de espectadores
ante la pantalla, utilizan
cualquier tema de interés
humano, acontecimiento
político o social
como mera excusa para
desplegar lo que consideran
elementos básicos
de atracción
de la audiencia: sexo,
violencia, sensiblería,
humor grueso, superstición.
En muchos casos de forma
sucesiva y recurrente
dentro del mismo programa.
Últimamente
considerado como un
tema muy polémico,
nadie se pone de acuerdo
en su definición,
algunos están
en desacuerdo con ellos
pero apelan a la libertad
de expresión
de los medios y a la
libre elección
de los tele espectadores.
Otros opinan que la
basura está en
todas partes: en la
tele, la prensa, la
radio, la literatura,
el cine, la política,
y no faltan los partidarios
de la censura, que sostienen
que los programas de
telebasura deberían
estar prohibidos. Y,
lógicamente,
existe también
un nutrido grupo de
personas que se declaran
aficionados a estos
programas televisivos
porque les divierten.
Creo
que la solución
ante este problema debe
partir de forma individual,
debemos empezar a ser
críticos concientes
de lo que vemos y a
vivir de forma inteligente
con este medio, esto
solo lo conseguimos
a tra vez de la educación
y de los valores impuestos
por los padres.
Debemos basarnos más
en la ética del
contenido de un programa
que en la estética
y la superficialidad.
Para empezar a ser críticos
concientes de lo que
vemos, debemos plantearnos
dos grandes preguntas.
¿Que hace la
televisión con
nosotros?, ¿que
podemos hacer nosotros
con la televisión?.
Debemos reflexionar
ante esto y ser concientes
que la televisión
es accesible a todo
el mundo, por lo tanto
solo puede tener efectos
negativos en las personas
con poca o ninguna capacidad
critica, uno siempre
tiene la opción
de cambiar de canal.
Pero
el problema esta más
que todo en los niños,
¿que juicio crítico
puede tener un niño
para cambiar un programa
de entretenimiento que
lo único que
hace es mal educarlo?.
Es ahi donde los padres
deben reaccionar activamente
frente a los hijos ya
que son responsables
de formar el juicio
propio.
Enseñándoles
a elegir su propia programación
para actuar con fuerza
moral hacia la oferta
televisiva. Y encontrar
en esa” caja mágica"
un medio que puede ser
utilizado para informar,
distraer y educar todo
bajo un contexto reformador.
Entre
las escenas de sexo
y violencia, la televisión
está en el ojo
de la tormenta. El Comfer,
por su parte, divulgó
un comunicado con sabor
a advertencia. Estos
dos aspectos que a priori
suponen más rating
cosechan magros puntajes
de audiencia. Están
en la mira Doble vida
e Historias de sexo
de gente común.
Violencia
cada 15 minutos
La
violencia acompaña
de manera pareja. Otro
informe elaborado por
el Comfer sostiene que
los actos violentos
alcanzarían casi
el 70 por ciento de
diversos programas de
ficción y de
informativos que comenzaron
en el verano. El estudio
preliminar elaborado
por dicho organismo
tomó en cuenta
37 programas de ficción
y 79 noticieros emitidos
por los canales de aire
en horario central (de
20 a 24). Para elaborarlo,
se tomaron cuatro definiciones
de violencia: la accidental,
la física, la
psicológica y
una combinación
de física y psicológica.
Y el resultado es contundente:
el televidente promedio
está expuesto
a una situación
de violencia aproximadamente
cada 15 minutos.
No se salva
nadie
Haciendo
zapping por la tarde
(supuestamente, un horario
de protección
al menor), la propuesta
puede ser ecléctica.
Desde Nazarena Vélez
concursando para ver
quién lame mejor
el helado, pasando por
movileros en vivo, desde
un cabaret, aprendiendo
cómo se baila
mejor en un caño,
hasta informes sobre
dietas del amor en las
que el orgasmo “quema”
127 calorías.
Jorge Rial no podía
faltar en este “todos
contra todos”,
y su aporte para la
posteridad lo hace con
la también conductora
Connie Ansaldi, que
usa vestidos osados,
sin corpiño.
La enjuta panelista
Marcela Tauro recurre
al escote profundo para
“combinar”.
Y
si de ampliar el espectro
se trata, hace dos fines
de semanas, Repetto
sumó en Domínico
a Nino Dolce, un personaje
de Playboy TV, para
preparar comida afrodisíaca.
Susana Giménez
debió insertar
en su envío un
desfile de body?art.
Mientras que Daniel
Malnatti, al frente
de La liga, hizo su
propio informe sobre
prostitución,
pero con una vuelta
de tuerca: lograron
llevar a la calle, a
una productora del ciclo.
“Quiero ser una
puta en menos de 48
hora”, le expresó
a una profesional.
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